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Ponencia en el Ministerio de Derechos Sociales

Evento en el Ministerio de Derechos Sociales – 10 de marzo 2021

El pasado 10 de marzo tuve la ocasión de presentar una ponencia en el Ministerio de Derechos sociales con relación al 8 de marzo Día Internacional de la Mujer.

Dado que lo que quise exponer me parece suficientemente importante como para que permanezca, esta entrada del blog he querido incluirla para que cualquiera pueda leerla.

MESA DE MUJERES CONSTRUYENDO FUTURO

La mujer en la historia ha estado relegada a un segundo plano al menos desde que tenemos datos fiables. Internacionalmente en los ámbitos laboral, empresarial y emprendedor ha asumido preferentemente el rol tradicional del hogar y los oficios relacionados con los cuidados.

  • A finales del siglo XVIII, durante la Revolución Industrial tuvo lugar una incorporación masiva de la mujer al trabajo, pero siempre con menos derechos y salario que los hombres.
  • A mediados del siglo XIX, los hombres van a combatir en las dos Guerras Mundiales, y las mujeres pasan a trabajar en las fábricas. Entonces son ellas las que sostienen la economía realmente, pero al regreso de los hombres ellas vuelven a ocupar su lugar en el hogar que les venía siendo asignado.

Irrumpen en el mundo empresarial y de los negocios, pero verdaderamente son muy pocas las mujeres rompedoras impulsoras de grandes negocios. Culturalmente no se asumía que la mujer pudiera ni debiera ser impulsora o emprendedora.

En España, es durante los años 60 y 70, cuando se observa una incorporación masiva de las mujeres al mundo laboral y aparecen sus primeros negocios.

En cualquier caso, se la asimilaba únicamente con ocupaciones de la familia, el campo o empleadas del hogar. Pasa de ser un 16% de población activa en 1950 a un 28.5% en 1975, pero en cualquier caso la mayoría son negocios heredados de los padres o maridos, o trabajos relacionados con su rol: lavar, planchar, cocinar y coser.

Había claras desigualdades de derechos, ya que no podían estudiar o trabajar sin autorización del padre o el marido, les estaba vetado el acceso a determinados sectores de actividad (ej. fontanero). La cultura era contraria a la incorporación de la mujer al trabajo, lo que se acentuaba por ausencia de figuras de referencia fuera de los roles marcados.

Actualmente los hombres continúan emprendiendo más que las mujeres, aunque la brecha haya disminuido (53.1% frente al 46.9%)

Algo similar ocurre con la intención de crear un negocio propio (58.4% – 41.6%)

El desarrollo de la visión de oportunidades de negocio también es diferente (45.8 -39.2%)

Actualmente hay una gran capacitación de ambos sexos en lo relativo a conocimientos y habilidades emprendedoras, pero siguen ganando esta batalla los hombres (85% – 82.3%)

En cuanto al miedo al fracaso, también es ventajoso para los hombres (31.5% -34.2%)

“DATOS DEL GEM “

La mujer siempre ha de valorar entre emprender vs trabajar por cuenta ajena observándolo desde distintos ángulos -como:

  • Alternativa al desempleo
  • Logro profesional frente a la invisibilidad mayor en el caso de las mujeres.
  • Conciliación laboral y familiar más complicada- observando la gestión de la culpa.
  • Elegir entre motivos económicos o tiempo.

A la hora de analizar la posibilidad de emprender o buscar empleo pesan las aptitudes sexistas que se les suponen:

  • Orientación a personas
  • Tendencia a la cooperación
  • Capacidad multidisciplinar
  • Tendencia a la participación y la inclusión
  • Emocionalidad

Esto le empuja a salirse de muchos sectores por asignación de características sexistas.

Durante el período del confinamiento por COVID 19 se observaron ciertas dificultades añadidas:

  • Las familias monoparentales, prevaleciendo las mujeres, asumían estar encerradas -con hijos a cargo, mayores o mascotas -desarrollando trabajos online.
  • Las mujeres, especialmente las de mayor edad, se encontraban menos introducidas en las nuevas tecnologías lo que dificultaba más sus tareas. La desvinculación del trabajo por frustración y falta de reconocimiento aumenta.
  • Esto afectaba tanto a los trabajos online como a las tareas escolares que tenían que soportar con esta falta de conocimientos, que implicaba tiempo de formación añadido, para poder desarrollarlos adecuadamente.
  • Las mujeres cuyo trabajo está incluido en el rol domestico estaban más expuestas, ya que el cuidado a mayores, enfermos y hogares ajenos, dependientas, cajeras, …, las hacía más vulnerables al contagio.
  • Las internas, cuando son despedidas, además no tienen las garantías de protección de la Seguridad Social, por no cotizar en el Régimen General. Trabajan más horas incluso y en peores condiciones. No hay un sistema público de los cuidados.
  • Por continuar con el sector, es mucho mayor el porcentaje de mujeres médicos y enfermeras y, por consiguiente, mayor la exposición de estas al contagio.
  • No ha cesado la prostitución. Se ha reducido la demanda por el miedo a contagios y el precio ha descendido. Ellas están especialmente expuestas al contagio y a la pobreza.
  • Los sueldos continúan siendo inferiores para las mujeres en casi todas las áreas y los cierres de empresas han aumentado. Los subsidios de las mujeres son inferiores al ser inferiores los salarios también.
  • No existe prácticamente contratación y en el caso de familias monoparentales se han visto especialmente perjudicadas.
  • El acceso al Ingreso mínimo de inserción, les es especialmente complicado. Especialmente si tienen corte de luz, teléfono, wifi y falta de herramientas o conocimientos para solicitarlos. En ocasiones lo solicitan correctamente, pero la gestión se pierde en algún punto y no saben cómo seguir.
  • La violencia intrafamiliar durante la pandemia ha aumentado por el aumento de convivencia durante largos periodos y por la irritabilidad generada por las nuevas tecnologías no adecuadas. Tanto entre parejas como con respecto a los hijos. Se recibieron mayor número de llamadas de socorro por casos de violencia de género, al estar más expuestas al abuso.

En cuanto a la formación, el porcentaje de mujeres graduadas en educación superior es mayor que el de los hombres en España. El dato de 2018 era de 53.6% frente al 46.4% de los hombres.

La influencia social y cultural a la hora de elegir, también afecta:

  • Elección académica: la influencia sobre que estudiar (porcentajes superiores en la elección de ramas de Salud, Artes y Humanidades)
  • Elección profesional: influencia sobre que profesión desarrollar sin sesgos de rol de género aún persiste.
  • Elección de maternidad: imputada a la mujer por embarazo, parto y lactancia, además de los cuidados y posible miedo a los posibles despidos
  • Elección de cuidados a la familia: mayores, enfermos y discapacitados, por rol de género nuevamente.
  • Escasa trasparencia salarial, y mayor brecha en los puestos de dirección.
  • Estereotipos de género en los medios de comunicación y difusión (anuncios y películas con poca implicación a la corresponsabilidad y roles directivos masculinos, estética que provoca anorexia o depresiones por falta de acuerdos)
  • Idea de una menor fuerza física: a pesar de que las máquinas sustituyen a esta cada vez más y que las mujeres como los hombres tienen capacidades diferentes individualmente (ej. agricultoras y ganaderas han desarrollado estas labores históricamente)
  • Continuidad de la prostitución y trata de mujeres y niñas.
  • Mayor riesgo de abuso en mujeres racializadas, extranjeras o discapacitadas, que además, suelen ser arropadas en lugar de impulsadas.
  • Entre los colectivos “sin techo” las mujeres y niñas son más vulnerables también.

A TENER EN CUENTA:

  • Si llegan a puestos de responsabilidad grupos diversos, se enriquecen los equipos y se obtienen mayores puntos de vista y perspectivas.
  • Si hay corresponsabilidad en las familias también se benefician las empresas.
  • Las mujeres han demostrado ya capacidad de estudio y constancia.
  • Independientemente del sexo se pueden realizar cualquier tipo de trabajo. Se trata de capacidades individuales y no por razón de sexo.
  • A pesar de los avances legales conseguidos, los roles se perpetúan en gran medida.

SERIA DESEABLE:

  • El fomento de la corresponsabilidad desde la infancia
  • La desaparición de la brecha salarial
  • La potenciación de mujeres a puestos de responsabilidad, para ofrecer visión de género.
  • Normalizar los oficios para cualquier sexo. Regularizar subsidios.
  • Bonificar contratos a mujeres con especiales necesidades. Si consiguen empleo aumentan su seguridad y autoestima. Pero, además, pasan a ser una menor carga para los organismos públicos que lo soportan.
  • Revisar el cumplimiento de los permisos de paternidad y de los planes de igualdad en las empresas.
  • Aumentar las medidas de vigilancia del acoso a cualquier trabajador y en concreto el abuso sexual en el ámbito laboral.
  • Concienciar desde la infancia de las consecuencias del abuso y la explotación sexual. Revisar cuentos, películas, textos, canciones, anuncios y acordar espacios de cambio de rol desde los centros de enseñanza de cualquier edad.
  • Tomar medidas de concienciación general de que es beneficioso para la población en general la igualdad en el ámbito personal y profesional.

En la antigüedad:

Las mujeres no eran ciudadanos en los antiguos imperios, ni tenían alma al comenzar la religión católica. Se la educa para ser obediente y sumisa, a ser una utilidad para el hombre, pero las mujeres somos más de la mitad de la población mundial y no tiene sentido, ni utilidad social, que no estén en igualdad de oportunidades y derechos.

El mundo debería tender a formar a una sociedad más colaborativa, solidaria. Debería haber más consciencia de que somos seres que cohabitamos el mismo planeta, en un sistema cada vez más globalizado. Lo que ocurre en una parte del planeta afecta a otros lugares de forma desigual. No solo afecta a personas también a animales, vegetación, aire, agua, etc. Por todo ello debemos ser un poco más cuidadosos con todo lo que nos rodea. Es necesario educar en inclusión, respeto y prevención. Y por supuesto, también es necesario escuchar y dar voz a quienes tengan ideas coherentes con todo esto si es por el bien de toda la comunidad.

Como Directora Ejecutiva de Netcultura y responsable del Área Social e Igualdad, en mi propio espacio de coworking:

  • Desarrollo talleres de formación para mujeres, y acompañamiento para el emprendimiento, generando grupos de apoyo entre ellas. En concreto mujeres inmigrantes actualmente.
  • Les pongo en contacto con otros emprendedores y empresarios, mediante diversos sistemas de networking con el Club de negocios KCN.
  • Les ofrecemos servicio de orientación profesional en áreas jurídica, fiscal, financiera, RRSS y nuevas tecnologías.
  • Hacemos eventos para visibilizar las obras de nóveles de literarias, pictóricas o técnicas en audiovisuales.
  • Organizamos jornadas en las que se da a conocer a empresarias: para explicar en lo que consisten sus empresas (sistemas de multinivel, microfranquicias, comisiones o cualquier otra forma de compensación económica), para que estudien la posibilidad de pertenecer a estos negocios, aquellas mujeres que busquen empleo o desarrollo de negocios.  También tratamos de que a estas jornadas asistan personas de servicios sociales, concejalías de igualdad, empleo, comercio, representantes de asociaciones que trabajan con colectivos en riesgo de exclusión, personal de áreas de empleo, etc.
  • Aclaramos las diferencias entre sistemas multinivel y piramidales, para que tengan una referencia clara a la hora de elegir o aconsejar.
  • Aportamos información sobre finanzas para evitar abusos y lograr fuentes de financiación justas y viables.
  • Ofrecemos la posibilidad de acudir a talleres de negociación para mujeres, de perder el miedo a hablar en público, de enfrentarse a una entrevista, y herramientas de rol playing para aumentar la autoestima y seguridad en sí mismas.
  • Estamos poniendo en marcha la capacitación de titulaciones por demostración de experiencia. Especialmente en el caso de homologaciones de titulaciones de otros países, se encuentran desamparadas en este aspecto durante años, lo que, les aparta de la posibilidad de trabajar en aquello que estudiaron en sus países de origen.
  • También ofrecemos dar visibilidad a sus negocios mediante la posibilidad de escribir artículos en la newsletter mensual, o videos en Facebook Live o programas de radio. Ellas los pueden replicar en sus redes sociales para aumentar su repercusión mediática.
  • Hemos firmado convenios de colaboración con la Universidad UPAEP (Puebla- Méjico) UNINCUBE (incubadora de empresas), y realizado un conversatorio para distinguir la posición de la mujer en ambos países.
  • Estamos poniendo en marcha las bases para capacitar a mujeres migrantes provenientes del CEPI, en distintas actividades profesionales. Entendemos que es un colectivo de mayor riesgo o vulnerable y las culturas se entremezclan mejor si hay un diálogo constructivo.
  • También estamos trabajando con el empoderamiento de la mujer discapacitada para dejar de que tratarla como víctima y que trabaje en aquello que sabe hacer mejor. Y hemos puesto en marcha unas clases de yoga para personas con problemas de salud mental

Tenemos el club de negocios, la asociación, el coworking con asesoría, la posibilidad de desarrollar formaciones de amplio interés, pero necesitamos que se nos apoye en esta causa, para que todo este esfuerzo no se pierda y para generar un espacio en el que la mujer se sienta apoyada y acompañada.

Muchas gracias.

María Álvaro

655468663

maria.alvaro@gmail.com             mcgestion.org

netcultura.es                    clubdenetworking.es

Author

Redacción MC Gestión

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